27 canciones para aprender español

¿Aprendes español? ¿Te gusta la música en español? Si es así, no te pierdas este listado de canciones para niveles con las que puedes practicar una gramática o vocabulario específicos en español.

Gracias a la música puedes memorizar palabras nuevasestructuras, mejorar tu pronunciación y lo mejor de todo, ¡pasártelo muy bien mientras aprendes!

Compartimos contigo los vídeos con la letra de las canciones para las cantes y también, el enlace a Lyricstraining (cuando hay) donde puedes jugar mientras escuchas la canción.

“Limón y sal” de Julieta Venegas

Aprende el presente de indicativo

 

Enlace de la canción “Limón y sal” en Lyricstraining

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“El Talismán” de Rosana

Aprende presente de indicativo

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“Bonito” de Jarabe de Palo

Aprende el presente de indicativo

 

Enlace de la canción “Bonito” en Lyricstraining

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“Bailando” de Alaska y Los Pegamoides

Aprende el gerundio

 

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“Un buen día” de Los planetas

Aprende el pretérito perfecto

 

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“Me gustas tú” de Manu Chao

Aprende el verbo gustar

 

Enlace de la canción “Me gustas tú” en Lyricstraining

 

CANCIONES DE NIVEL A2

 

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“El universo sobre mi” de Amaral

Aprende las perífrasis de futuro: querer + infinitivo

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“Me enamoré” de Shakira

Aprende el indefinido

 

Enlace de la canción “Me enamoré” en Lyricstraining

 

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“Se fue” de Laura Pausini

Aprende el indefinido

 

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“Marta, Sebas, Guille y los demás” de Amaral

Aprende el indefinido y el imperfecto

 

Enlace de la canción “Marta, Sebas, Guille y los demás” en Lyricstraining

 

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“Mi gran noche” de Raphael

Aprende el futuro

 

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“Cuando los ángeles lloran” de Maná

Aprende el imperfecto y el indefinido

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“Mis ojos” de Maná

Aprende el imperfecto y el indefinido

 

CANCIONES DE NIVEL B1

 

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“A Dios le pido” de Juanes

Aprende el subjuntivo

Enlace

https://www.youtube.com/watch?v=kMIaYXxLnUA

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“Piensa en mí” de Luz Casal

Aprende el imperativo, subjuntivo y oraciones temporales

 

Enlace de la canción “Piensa en mí” en Lyricstraining

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“Flaca” de Calamaro

Aprende el imperativo negativo

https://www.youtube.com/watch?v=UCF9oHXhDMU

 

Enlace de la canción “Flaca” en Lyricstraining

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“Olvídame y pega la vuelta” de Pimpinela

Aprende el imperativo negativo

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“Resistiré” de El dúo dinámico

Aprende el futuro y las oraciones temporales temporales

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“Ojalá que llueva café” de Juan Luis Guerra

Aprende estructuras que rigen subjuntivo

 

Enlace de la canción “Ojalá que llueva café” en Lyricstraining

Netflix compra los derechos de ‘Cien años de soledad’ para hacer una serie

Tomado de El PAIS

Los hijos de García Márquez, que hasta ahora se habían negado a que la obra maestra del Nobel se adaptase, serán productores ejecutivos

Gabriel García Márquez, en 1991, en Cartagena (Colombia)
Gabriel García Márquez, en 1991, en Cartagena (Colombia) ULF ANDERSEN GETTY

Netflix ha conseguido lo que docenas de productores de cine han ansiado desde hace medio siglo: los derechos de Cien años de soledad, la novela insignia de Gabriel García Márquez, quien durante décadas dudó que la obra pudiese funcionar en la gran pantalla. Pero ahora la lógica que mueve las pantallas es otra y los hijos del autor, Rodrigo y Gonzalo García, han aceptado que la plataforma convierta el clásico de su padre en serie. Será en español, obedeciendo la exigencia del Nobel, y el interés de Netflix en lanzar otro gran proyecto en castellano tras Narcos o Roma.

Netflix asegura que contratarán únicamente talentos latinoamericanos, y que rodarán en Colombia. “Sabemos que será mágica e importante para Colombia y América Latina, pero la novela es universal”, ha explicado a The New York Times Francisco Ramos, vicepresidente de producciones en español de la plataforma.

Rodrigo y Gonzalo García serán productores ejecutivos, un área familiar para el primero. Ha dirigido casi una docena de películas, entre ellas Cosas que diría con tan solo mirarla(1999), el drama bíblico Últimos días en el desierto (2015) o Albert Nobbs (2012), donde adaptaba a John Banville. Cien años de soledad será su décimo proyecto televisivo, tras dirigir capítulos de Los Soprano, A dos metros bajo tierra, The AffairCarnivàle y Blue, una serie web que también produjo entre 2012 y 2014.

Esta compra alarga la ya de por sí enorme trayectoria de la obra. Publicada en 1967, Cien años de soledad es de esos títulos cuyo legado —50 millones de copias vendidas, traducciones a 46 idiomas— costaría exagerar. Su éxito, fundamental en el reconocimiento internacional de García Márquez, y un factor clave en el Nobel de Literatura que recibió en 1982, apuntaló el boom de la literatura latinoamericana de los sesenta y setenta. Hoy se considera uno de los trabajos más reconocibles del siglo XX. La historia que cuenta, la de la familia Buendía, descendientes del fundador del pueblo Macondo, es aún hoy una de esas sagas inmortales, vigente como lectura obligatoria por todo el mundo, ya sea en el instituto más remoto del medio oeste estadounidense como en altos círculos académicos europeos.

Todo este prestigio le viene incluido a Netflix en el precio de los derechos. Pero también la larga y pesada tradición de adaptaciones fallidas de García Márquez al cine. Frente al relativo éxito de El coronel no tiene quién le escriba, que Arturo Ripstein estrenó en 1999, y que también transcurre en Macondo, hay una media docena de títulos que solo dejaron un mal recuerdo: Crónica de una muerte anunciada, protagonizada por Rupert Everett y Lucía Bosé en 1987, El amor en tiempos de cólera de Mike Newell en 2007, con Javier Bardem como Florentino Ariza o Memoria de mis putas tristes, en 2011. Ninguno logró convencer de que García Márquez, y su particular estilo de magia cotidiana, que se sugiere pero no describe, tenía un hueco en el cine.

Ni siendo un consumado cinéfilo —fue columnista de cine en El Espectador de Bogotá, el primero de Colombia, de hecho— lograba García Márquez imaginar una versión de Cien años de soledad que tuviese sentido. “Sería una producción muy costosa en la que tendrían que intervenir grandes estrellas, como por ejemplo Robert De Niro en el papel del coronel Aureliano Buendía, y Sofía Loren en el de Úrsula, y eso la convertiría en otra cosa”, le comentó a The New York Times en 1989, en una de las muchas veces que se posicionó sobre el asunto. Pensaba que si los lectores de la novela imaginan a los personajes como quieren, una adaptación destruiría ese margen de creatividad.

Su hijo Rodrigo heredó de su padre no solo el interés por el cine, sino también la convicción de dejar sus obras en paz. “No dirigiré una novela de mi padre porque sería un fenómeno de prensa, no se vería con objetividad”, reflexionaba para EL PAÍS en 2008 (no ha dicho si dirigirá Cien años de soledad). En aquella entrevista comentaba que Hollywood empezaba a equipararle Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, como los artífices de la revolución hispana de Hollywood. Ahora, en tiempos de Roma, Narcos, y del Pinocho que Del Toro está  a punto de estrenar en la plataforma, la revolución hispana sigue adelante. Pero hay que cambiarle el nombre. Ya no es de Hollywood, es de Netflix.

Los 15 alimentos que dividen a los españoles

Tortilla con o sin cebolla, roscón con o sin nata, coliflor sí o no… Expertos a favor y en contra nos ilustran para que los indecisos tomen partido de una vez por todas

Hay alimentos que dividen más a los españoles que el fútbol o la política. Alimentos a los que media España ama incondicionalmente, a menudo por motivos que van más allá de la gastronomía –por eso las croquetas de nuestras madres son siempre las mejores–, manjares por los que seríamos capaces de batirnos en duelo con cualquier difamador de paladar atrofiado.

Vamos a analizar los más evidentes con posiciones a favor y en contra, para que los indecisos tomen partido.

– Remolacha

De qué hablamos. De una hortaliza que llegó a nuestras vidas con la fiebre de la cocina sana, que tanto te soluciona una ensalada como un plato de pasta o da lugar a una crema ligera y nutritiva.

Hay alimentos que dividen más a los españoles que el fútbol o la política. Alimentos a los que media España ama incondicionalmente, a menudo por motivos que van más allá de la gastronomía

A favor. La granadina Melissa Herrera, chef del restaurante Valmas, en Barcelona, representa a esa media España que ama un alimento al que define como “seductor”. Aunque advierte: “Hay que saberlo tratar y sacar el máximo provecho de su intenso sabor a tierra, muy interesante”. La pregunta sería: ¿es bueno saber a tierra?

En contra. Para mucha gente es una insípida pelota viscosa de un color imposible capaz de destrozar cualquier plato. “La remolacha, que incomprensiblemente se ha puesto de moda y encontramos ahora en cualquier plato, lo tiñe todo. Cuando echas remolacha en un plato todo acaba teniendo ese color, y es muy desagradable”, afirma Beniamino Campolo, chef del restaurante ecológico Mas Salagros, en Vallromanes (Barcelona), fan declarado de los productos del huerto con objeciones más que evidentes hacia esta hortaliza. “Cuando se cuece, la textura es excesivamente blanda”, dice frunciendo el entrecejo.

– Roscón de Reyes con nata

De qué hablamos. De cómo se ha profanado el dulce más monárquico de las fiestas navideñas. El roscón de Reyes original es un bollo elaborado con agua de azahar de Sevilla y ralladura de naranja natural que va sin ningún tipo de relleno, únicamente adornado con frutas escarchadas. Hace unos años, sin embargo, comenzó a extenderse la tendencia a rellenarlo principalmente de nata, aunque también se encuentran en las tiendas roscones de trufa, crema, fresa e incluso con rellenos más elaborados como el praliné de avellanas. Algo que muchos conciben como un verdadero manjar y que otros consideran un auténtico sacrilegio.

A favor. Los defensores de rellenar el roscón de diferentes maneras aseguran que se trata de una alternativa para aquellos que odian la fruta escarchada que adorna el tradicional. “El mundo de la pastelería evoluciona constantemente y estos rellenos permiten ir un paso más allá. Aportan matices de autor y combinaciones de sabores originales. Innovar con los rellenos hace las cosas más divertidas”, asegura Alejandro Montes, chef de las pastelerías Mamá Framboise.

Roscón de Reyes relleno de nata de Mamma Framboise.
Roscón de Reyes relleno de nata de Mamma Framboise.Instagram

En contra. El único motivo por el que comenzó a rellenarse este bollo navideño con nata es que esta disimula el sabor y la textura cuando el roscón es malo y lo humedece cuando está seco. “Cuando el roscón es bueno, como el que hacemos en nuestro obrador, es un pecado añadirle nata. Este tipo de relleno mata los matices y los aromas del bollo”, afirma Javier Cocheteux, cofundador de la pastelería y panadería madrileña Pan.Delirio. “Nuestro objetivo es hacer el mejor roscón del mundo. Muchos clientes nos piden que rellenemos el roscón de nata y nosotros nos negamos. Cuando vuelven a por más roscón nos dan las gracias por haberles descubierto que un roscón sin nata puede ser algo delicioso”, señala Cocheteux.

– Olivas

De qué hablamos. De la piedra angular de la dieta mediterránea, la joya de la corona de la salud cardiovascular, presente en gran cantidad de platos y un auténtico tormento para muchos.

A favor. La ciencia está muy a favor de las olivas en todas sus manifestaciones, cosa que hace fuertes a los fans. El estudio Predimed, el más importante llevado a cabo sobre dieta mediterránea hasta el momento, con más de 90 expertos de diferentes ámbitos, es concluyente: una dieta mediterránea suplementada con aceitunas, aceite de oliva virgen extra y frutos secos reduce sustancialmente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

En contra. Los detractores sufren desde aquellos duros dosmiles, cuando cualquier plato llegaba a la mesa decorado con olivada. Y el caso es que los camareros no preguntaban: ponen aceitunas sin más. “Una de las cosas que hay que eliminar es la tapenade, un puré elaborado con olivas negras, de fuerte sabor, entre amargo y afrutado, muy herbáceo”, asegura la editora de la Barcelona Foodie Guide, Marta Garreta, una de esas personas que pide que le cambien el plato cuando se encuentra en él el más mínimo atisbo de una de sus pequeñas y redondas enemigas. “Una sola oliva puede arruinar un plato, así que al menos los restauradores podrían avisar antes para que muchos podamos disfrutar de las cenas. Su sabor es tan fuerte, intenso y arrollador que impregna cualquier otro ingrediente”, afirma Garreta. Coincide con esta apreciación Antonio Casado, presidente del Observatorio de la Ensaladilla Rusa (ODER), un organismo que vela por proteger este plato (sic) “de las continuas agresiones que recibe en forma de gastrobromas, cocina de autor y otras monsergas”, y las olivas son una de ellas. “Esto que se hace sobre todo en Barcelona y Madrid de echar aceitunas a la ensaladilla no tiene nombre”, asegura Casado, contundente.

– Pizza con piña

De qué hablamos. De la versión punk del plato italiano más universal, cuyos fans viven con resignación el escarnio público al tiempo que se sienten unos transgresores: alguien tenía que ser el primero en colocar un postre en un plato principal.

A favor. El chef colombiano del restaurante barcelonés Spoonik, Jon Giraldo, no puede dejar de ver con cierta condescendencia ese rechazo a la pizza hawaiana típico del “aburridote paladar español”, tan poco acostumbrado a las sorpresas. “En Latinoamérica la hemos comido así toda la vida. Nos encanta añadir dulces dentro de la comida”, explica Giraldo, que en su restaurante prepara, sin ir más lejos, un delicioso ceviche de mango. “La pizza con piña está buenísima: el rechazo en este caso se debe únicamente a una cuestión cultural”, remacha.

En contra. El chef italiano del restaurante Colella, Roberto Colella, traga saliva y se pone muy serio cuando alguien pronuncia ante él las palabras “pizza hawaiana”. “Yo soy de Nápoles”, espeta como única respuesta. Esto significa: “Vengo de la cuna de la sencillez, donde la reina es la pizza margarita o un calzone frito, pues en realidad basta con una buena mozzarella, tomate y una masa bien hecha para tener un producto fantástico”. Y mete en el mismo saco otras rarezas equiparables a la pizza con piña: “También detesto las pizzas con marisco y huyo cuando veo esas pizzas denominadas gourmet”.

– Tortilla de patata sin cebolla

De qué hablamos. De que hay familias que no se hablan a causa de una conversación que todo español ha tenido en algún momento de su vida: ¿es mejor la tortilla con cebolla o sin cebolla? Y aquí sí que no cabe la equidistancia.

A favor. En Betanzos (A Coruña), sin ir más lejos, han hecho recientemente una proclama antológica no sabemos bien si a favor de la tortilla sin cebolla o en contra de la tortilla con cebolla, si acaso eso no fuese lo mismo. En la última edición de la Semana de la Tortilla de Betanzos, que tuvo lugar del 5 al 14 de octubre pasados, el Ayuntamiento de la ciudad tomó una decisión controvertida: prohibir las tortillas con cebolla en su tradicional concurso de la Mejor Tortilla de Betanzos. El argumento es tan incontestable como polémico: la auténtica receta de tortilla de Betanzos lleva solo cuatro ingredientes (huevo, aceite de oliva, patata y sal), de manera que cualquier tuneado se aleja de la fórmula clásica. El resultado de esta decisión fue la expulsión de tres participantes y la indignación del colectivo concebollista, cuya facción menos ortodoxa es, sin lugar a dudas, capaz de reconocer en la más estricta intimidad que esas tortillas típicas de la ciudad coruñesa, con su huevo sin cuajar, su patata en su punto y sin cebolla, están en realidad buenísimas.

“La tortilla de patata sin cebolla es un engendro”, asegura el cocinero Eneko Sukaldari, uno de los hombres más apasionados en el ámbito de las tortillas de patata en España.
“La tortilla de patata sin cebolla es un engendro”, asegura el cocinero Eneko Sukaldari, uno de los hombres más apasionados en el ámbito de las tortillas de patata en España.

En contra. “La tortilla de patata sin cebolla es un engendro”. No lo dice cualquiera, sino el cocinero, bloguero y divulgador Eneko Sukaldari, probablemente uno de los hombres más apasionados en el ámbito de las tortillas de patata en España y conocedor al milímetro del panorama tortillero en su ciudad: Bilbao. La profesora de cocina Ana Casanova desarrolla esta idea: “La cebolla aporta un toque meloso y dulzón a la tortilla, siempre que esté bien pochada ”, afirma. “Eso sí, para que la tortilla funcione las patatas tienen que estar enteras, no hechas puré, y el huevo muy fresco y poco cuajado. Maravillosa”, resume.

– Pan con tomate

De qué hablamos. Del plato estrella de la gastronomía catalana, que pese a su aparente sencillez –consta apenas cuatro ingredientes: pan, sal, aceite y tomate– es víctima de verdaderas atrocidades perpetradas por locales sin respeto alguno hacia una receta que levanta pasiones.

A favor. Su principal fortaleza puede ser también su gran debilidad, según se mire. Lo explica bien Josep Sucarrats, director de la revista de gastronomía editada en Cataluña, Cuina: “Es la simplicidad hecha plato, ya que consta apenas de cuatro ingredientes y es el perfecto acompañamiento de embutidos, carnes, lácteos, pescados…”. Para Sucarrats, “deberíamos exportarlo más, pues en definitiva es un plato que nos recuerda mucho a algunas propuestas universales de la gastronomía italiana, con tanto éxito en todo el mundo”. Para que el pa amb tomàquet funcione es fundamental, según Sucarrats, algo que no siempre ocurre: “Utilizar los mejores ingredientes”.

En contra. No se puede estar en contra del pan con tomate, asegura el cocinero Paco Becerro, de Lazy Blog, consciente de estar metiéndose en un berenjenal, pero sí se pueden manifestar ciertas objeciones a su omnipresencia. “Es un plato maravilloso que, personalmente, no me gusta acompañado de jamón ibérico, algo que se ha puesto de moda y no entiendo por qué”. Becerro argumenta que lo ideal es tomar siempre el jamón ibérico solo, para poder disfrutar de su complejo y delicado sabor sin que ningún otro ingrediente lo enmascare, de ahí que el pan con tomate no sea el mejor compañero para un buen ibérico. Celeste García de la Banda, al frente del blog de recetas y gastronomía El blog de Celeste, añade: “Con sobrasada también es un desastre”. Pan con tomate sí, pues, pero no siempre, aunque cualquiera se lo dice a un fan.

– Cilantro

De qué hablamos. Del perejil de los asiáticos, cada vez más presente en numerosos platos de la gastronomía mediterránea y ya no solo en restaurantes de fusión. Su intenso sabor, fresco y herbáceo, lo convierte en ideal para diversas recetas: podemos encontrarlo tanto en gyozas como en ensaladas, en un ceviche o acompañando una carne.

A favor. Jon Giraldo, del restaurante Spoonik, es fan del cilantro, una hierba con un sabor fresco y persistente que, sin embargo, “a aproximadamente un 20% de la población le recuerda al jabón”. El divulgador de ciencia culinaria Harold McGee asegura que el odio al cilantro, que tiene en realidad causas genéticas, se puede superar acostumbrando al paladar desde la infancia. Giraldo, que recibe en su restaurante a diario a comensales de toda España asegura haber comprobado empíricamente que “los del sur están mucho más acostumbrados al sabor del cilantro y lo toleran mejor que los del norte”.

En contra. La gastrónoma y autora del libro Cocina viejuna (Larousse, 2018) Ana Vega es una de las grandes detractoras del cilantro en España. “Engañada por su inocente aspecto, tan parecido al del perejil. Lo desparramé sin conciencia en un plato de ensalada y me lo llevé a la boca, dispuesta a entrar en el mundo de la cocina multicultural y desprejuiciada. Craso error. El primer bocado me llevó a pensar que había lavado mal los platos –no tengo lavavajillas– y que el eau de Mistol había impregnado la comida”, explica. Decidida a descubrir por qué le ocurría esto con esta hierba que a sus compañeros de mesa les sabía a gloria, Vega comenzó un periplo por diversos volúmenes sobre ciencia y gastronomía y finalmente obtuvo la respuesta: parece ser que existe una variación genética conocida como rs72921001 “que hace percibir el olor del cilantro, en el que destacan aldehídos naturales, como ofensivo y similar al de ciertos productos químicos en los que también predominan las mismas sustancias, como el jabón, la colonia o la loción de afeitado”. Aclarado, pues.

– Callos

De qué hablamos. De la tripa del cerdo, que se ha puesto de moda en los últimos años en algunos restaurantes de nuevo cuño como el popular La Tasquería, en Madrid, donde tanto te sirven unos sesos como un hígado o unos callos con garbanzos con sello de la abuela. Eso sí, todo en un entorno contemporáneo.

A favor. El chef y propietario de La Tasquería, Javi Estévez, solo tiene palabras de amor para los callos, que según él integran la Santísima Trinidad gastronómica si se acompañan de morro de ternera y pata, “ya que la textura gelatinosa y agradable que adquieren los callos no tiene parangón en ningún otro plato”. Para Estévez, incluso todos aquellos que no son fans de este controvertido producto “suelen volverse locos con la salsa, que se puede disfrutar simplemente mojando un pedazo de pan”.

En contra. Celeste García, responsable de la web de gastronomía El Blog de Celeste, se declara una amante de la cocina tradicional y de los platos de cuchara, pero confiesa que no es capaz de meterse un callo en la boca. “Por dos motivos: por un lado, saber que te estás comiendo la tripa del cerdo, ¡la tripa del cerdo!; y, por el otro, por su textura desagradable, demasiado gelatinosa”. Estévez, consciente de que este argumento es común en buena parte de los detractores de la casquería, considera que los callos son precisamente esa pieza de casquería que gusta incluso a los que la odian. “Mucha gente que jamás se comería unos sesos o un hígado viene a La Tasquería a comer callos”, señala.

– Coliflor

De qué hablamos. De esa verdura que odiábamos de niños y con la que poco a poco la mitad de la población se ha ido reconciliando, en la mayoría de los casos por el simple y definitivo hecho de que se ha aprendido a cocinar.

A favor. El punto fuerte de la coliflor es, precisamente, su versatilidad. Se puede comer cruda, al horno, en ensalada o al vapor, pero, en palabras de Paco Becerro, “nunca cocida, pues se acaba asociando el sabor al mal olor de la cocción”. La responsabilidad de este intenso olor recae en unos compuestos azufrados llamados isotiocionatos, que también encontramos en otras hortalizas como el brócoli, la col o las coles de Bruselas. Al cocerse, se producen nuevos compuestos derivados del azufre que tienen un fuerte olor, entre los que encontramos el sulfuro de hidrógeno.

En contra. Está claro que ese olor que impregna las casas durante días cuando se cocina coliflor no ayuda a amarla, pero con un simple truquito es fácil reconciliarse con ella. Celeste García de la Banda asegura que para evitar el mal olor y acabar así con los prejuicios contra esta verdura tan saciante, saludable y ligera, “basta un poco de vinagre en el agua de cocción para que huela menos y se suavice ese tufo inhumano”, que se activa gracias a la acción de una enzima llamada mirosina cuando se corta y después se cuece.

– Té matcha

De qué hablamos. De una bebida elaborada a partir de unos polvos finos, resultado de triturar las hojas del té verde. Se añaden directamente al agua o la leche, de manera que conservan todas las propiedades de esta planta calificada como beneficiosa.

A favor. Un argumento incontestable a favor del té matcha es que es la bebida de referencia de diversas celebrities de aspecto estupendo cuyos procesos de envejecimiento parecen diferentes a los del resto de mortales: Gwyneth Paltrow, Brad Pitt o Miranda Kerr son algunas de ellas. Además, numerosos estudios científicos constatan sus múltiples beneficios para la salud, como el que se publicó en el Journal of Chromatography, que asegura que este brebaje contiene 137 veces más galaton (un polifenol que ralentiza la proliferación de células cancerígenas) que el té verde tradicional.

En contra. Stefano Mazza, chef de Last Monkeys, tiene un argumento de peso para oponerse al té matcha: “Es una moda demasiado obvia”. Por este motivo lo ha eliminarlo de su carta y lo utiliza únicamente en postres. ¿Se podría añadir aquí que no sabe muy bien? El periodista de La Gulateca, Iker Morán, cree que sí: “Alguien debería decir de una vez que el té verde en general, y el matcha en particular, saben a pescado”.

– Gazpacho tuneado

De qué hablamos. De que el repentino amor por la cocina tradicional que se ha puesto de moda en los últimos años, combinado con el genio creativo de muchos cocineros, ha dado lugar a reinvenciones del gazpacho. ¿Cómo? Desde remolacha a sandía, cerezas, fresas y cualquier ingrediente susceptible de quedar bien en la sopa fría española por excelencia.

A favor. Melissa Herrera, del restaurante barcelonés Valmas, lo tiene claro: “El gazpacho es alta cocina. Y lo es por numerosos motivos: es refrescante, saludable, bajo en grasas…”. Y, como todas las recetas populares, es susceptible de ser tuneado por cualquier cocinero heterodoxo. Herrera se incluye en este grupo: considera “divertidísimo” combinar los ingredientes básicos “con remolacha, pescados, frutas en texturas y cualquier otra elaboración”.

En contra. Aunque si te gusta el gazpacho es complicado estar en contra de añadirle unas refrescantes cerezas o un toque de sandía, es cierto que en determinados sectores comienza a generarse cierta desconfianza hacia el tuneado descontrolado de las recetas tradicionales. Lo explica el periodista gastronómico Marc Orozco, del programa Deixa’m tastar de SER Cataluña: “Reinventar recetas está bien, pero ha llegado un momento en el que es complicado encontrar un plato con su receta tradicional. Ocurre lo mismo con las bravas, que con tanta reinterpretación apenas se encuentran ya las clásicas”.

– Horchata

De qué hablamos. De la bebida veraniega refrescante por antonomasia en tierras valencianas, que levanta pasiones en el resto de España. Se acompaña con fartons y vivió un punto de inflexión el pasado verano: diversas voces se atrevieron a decir, a menudo desde el anonimato de Twitter, que la horchata es un asco.

A favor. Si hablamos de horchata natural, sin añadidos, diversos organismos científicos internacionales coinciden en que todo son beneficios. Veamos algunos de ellos: su altísimo porcentaje en grasas saludables, y por lo tanto sus beneficios para el corazón, según un estudio del CSIC en 2017; y sus propiedades afrodisiacas, que aumentan la libido masculina, según el Centro Nacional para la Información Biotecnológica de Estados Unidos (NCBI).

En contra. El nutricionista Álvaro Sánchez, de Medicadiet, advierte a aquellos a los que les gusta la horchata que lo que realmente les gusta no es la horchata, que debido a las chufas (ingrediente principal de esta bebida) tiene un sabor tirando a amargo, sino el azúcar añadido que lleva. “Lo que te ocurre es que estás enganchado al azúcar: en cualquier horchatería un solo vaso lleva 25 gramos de azúcar”, una cifra estratosférica teniendo en cuenta que la Organización Mundial de la Salud recomienda consumir entre 20 y 25 g a lo largo del día. “En una tarde de verano te pones a tomar horchata, dulce y fresquita, y te acabas bebiendo tres vasos y tomando una cantidad inhumana de azúcar”, advierte el nutricionista, que no es fan de este popular brebaje estival.

– Anchoas

De qué hablamos. De uno de los pesos pesados de la hora del vermut, que en los últimos tiempos vemos en cualquier plato, desde coronando un montadito hasta en una ensalada. E incluso en postres, como aquel helado de anchoa glorioso que prepara en un plato principal el chef Josep Maria Castaño, del estrella Michelin Malena, en Gimenells (Lleida).

A favor. Ana Rojo, responsable del catering The Red’s Kitchen, se declara amante incondicional de las anchoas, pero admite que son controvertidas por su potente sabor umami, contundente sin ser salado, y por su particular textura. Un sabor que se estropea por completo “en cuanto se mete en el horno. Qué barbaridad es esa de colocar anchoas en las pizzas”, se pregunta. “Basta con un poco de pan tostado con mantequilla y anchoas para sacar lo mejor de ellas”, recomienda.

En contra. La anchoa es uno de los pocos alimentos que puedes odiar por puro desconocimiento, según Celeste García de la Banda. “No hay nada peor que una anchoa mala, que hace que la gente las rechace porque no las ha probado buenas. Una buena anchoa tiene que estar bien limpia, o de lo contrario quedan esas espinas que parecen pelos; bien desalada, o si no su sabor se desvirtúa. Y debe ser de buena calidad”, explica García de la Banda. Otro problema añadido a las buenas anchoas es que son carísimas. “El coste en mano de obra de una anchoa impoluta es elevadísimo”, dice la especialista.

– Paella con cosas

De qué hablamos. De que una vez a Jamie Oliver se le ocurrió echarle chorizo a una paella y casi se monta una crisis institucional con Reino Unido que ríete tú de Gibraltar. O que Santi Balmes, el cantante de Love of Lesbian, apareció en un anuncio sofriendo una cebolla para cocinar una paella entre amigos y a punto estuvo de romperse España. De que los ortodoxos de la paella no están de acuerdo en eso de que las normas están para saltárselas.

El polémico tuit del chef inglés Jamie Oliver que levantó ampollas entre los ortodoxos de la paella.
El polémico tuit del chef inglés Jamie Oliver que levantó ampollas entre los ortodoxos de la paella. Twitter

A favor. Pasará a los anales de la historia de la gastronomía barcelonesa aquel episodio convulso a raíz de la creación, por parte del chef especializado en paellas Quim Marquès (del restaurante ya cerrado El Suquet de l’Almirall), de un plato llamado Paella Catalana. Lo definió como “un plato que aúna la despensa de las tierras costeras y del interior de Cataluña”, que incluía ingredientes autóctonos como las cigalas o la salchicha, y también uno de vocación decididamente heterodoxa en el mundo de la paella como las ciruelas. La Oficina Española de Patentes y Marcas le impidió patentar la marca y numerosos valencianos volvieron a dormir tranquilos tras la noticia.

En contra. Atención al matiz. No se puede estar a favor del concepto “paella con cosas”, explica Rafael Vidal, del restaurante Levante, en Valencia, sino del concepto “arroz con cosas”. Si le llamamos “arroz con cosas” y descartamos el término “paella con cosas”, Vidal reconoce que no se puede estar más que a favor. “El arroz es el mejor transmisor de sabores y se puede combinar con los más diversos alimentos”, siempre, eso sí, que no se le llame paella. Así pues, bienvenidas “endivias, chorizo, brócoli y cualquier otro ingrediente que mejore el arroz”, explica Vidal, que considera, sin embargo, que los caracoles no se pueden incluir en esta lista. “Ahora la gente echa caracoles a los arroces y no aportan nada, ningún matiz. El caracol no funciona por sí solo”, señala.

La opinión de Rafael Vidal es especialmente relevante. Durante cuatro años se dedicó a recorrer junto a su mujer las diferentes zonas de la Comunidad Valenciana en busca de la auténtica receta de la paella, de la que no existe ninguna prueba documental. Tras un arduo trabajo de campo, Vidal y su esposa llegaron a la conclusión de que existen diez ingredientes siempre comunes a la paella valenciana: aceite, pollo, conejo, ferraura (judía verde), garrofó, tomate, agua, sal, azafrán y arroz. A partir de ahí, cada zona aporta ingredientes “en función de su cultura gastronómica, desde el pato de la Albufera a la alcachofa de Castellón, productos todos ellos que forman parte de la identidad gastronómica valenciana”. Productos, en definitiva, que sí están permitidos y entre los que no se halla, por ejemplo, el chorizo.

– Pasas

De qué hablamos. De las uvas frescas deshidratadas, dulces, sabrosonas, con un alto contenido en azúcares y un aspecto complicado, similar para muchos (y no es broma) al de los excrementos de ciertos simpáticos animales.

A favor. Diversos estudios atribuyen numerosos beneficios a este fruto seco saludable a más no poder. Las pasas no solo reducen el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, sino que además son saciantes, según un estudio de la Universidad de Kentucky. Son un buen sustituto de azúcares refinados en diversas preparaciones, además de ricas en minerales como el potasio.

En contra. La pasa genera cierta resistencia al morder que hace que muchos la detesten con tanta intensidad como otros la aman. “Más allá del sabor, es la textura la que genera rechazo, lo mismo que ocurre con las texturas gelatinosas”, explica Giraldo, de Spoonik. Y añade: “Su sabor a secado, guardado y fermentado también puede resultar complicado”.

Cosas que confunden a los españoles cuando llegan a vivir a Brasil

por: HÉCTOR LLANOS MARTÍNEZ 

Cuando los españoles pensamos en Brasil se nos llena la cabeza de clichés, pero los que se marchan al país para vivir en él descubren cosas que no imaginaban. En 2017 publicamos una lista de cosas que confunden a los españoles cuando llegan a vivir a México y ahora hemos preguntado en varios grupos de Facebook de españoles en Brasil la misma pregunta.

Es el sexto país del mundo con más emigrantes españoles: 130.635, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes a 2017. La cifra ha aumentado un 11 por ciento en los últimos cuatro años.

El número real de españoles en Brasil es todavía mayor: el dato del INE se elabora, tal y como explica en su metodología, a través de los datos del Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (PERE). Este no recoge a los emigrantes no residentes, es decir, a los que tienen prevista una estancia de menos de un año, ni a los que no han regularizado su situación en el extranjero.

Reproducimos algunas de las decenas de respuestas que hemos recibido.

Lengua

1. Cuando vi un cartel que ponía “borracharia” [taller mecánico], me sonó mal. Pensé: “¿Por qué no lo llaman bar?” Luego vi que la cosa iba de neumáticos…

2. Es increíble la cantidad de palabras que tienen para decir “vale”: belezademorouótimo

3. Yo, cuando vi “drogaria” [farmacia], pensé: “coño que fácil lo tienen aquí…”.

4. Llaman a todo “esa cosa”. Cuando empecé a aprender portugués, ¡me traían loca con la “coisa” para aquí, la “coisa” para allá!

5. Que tenga diferentes nombres una papaya grande y una pequeña.

6. La palabra “infelizmente” para decir desgraciadamente. Además, cuando la dicen, siempre te la lían.

Costumbres

7. Que no les gustan mucho las filas… Siempre intentan pular fila [saltarse la cola], como se dice en Brasil.

8. Pero luego, en algunos lugares, hay que hacer cola dos veces: la primera para pagar y la segunda para pedir.

9. Se duchan “mil veces” al día.

Creando la marquinha con cinta en Rio de Janeiro / Pilar Olivares (REUTERS)

 

10. La fijación que tienen con la famosa “marquinha” [tomar mucho el sol y que quede la marca del bañador]. Siempre me ha resultado muy curioso que lo asocien a la belleza.

11. Que haya un repartidor del gas o agua y que vaya en bicicleta.

12. Me encanta la distancia con la que se saluda la primera vez que conocen a alguien y luego, el segundo día, ya te plantan un abrazo.

13. Que todo abra a casi todas horas, sobre todo las farmacias (que tienen hasta galletas).

14. Que aun haciendo mucho calor se bañan con agua tibia o caliente.

15. El nuevo año empieza realmente con el carnaval, en febrero.

Comida y bebida

16. El pastel. Aquí en España es algo dulce seguro, pues cuando lo probé me encontré con una empanada frita, salada, rellena de cosas maravillosas.

17. Que terminan de almorzar y ya están preparando la cena.

18. La pamonha [pasta de maíz envuelta en hojas y de textura pegajosa] está en todas partes en algunas regiones. En el norte y nordeste los repartidores te la llevan en moto, bici, coche o lo que sea.

Pamonhas brasileñas / Jorge Brazilian Flickr

 

19. Me sigue sorprendiendo es que comen y cenan casi todos los días arroz blanco y judías. No sé cómo no se cansan…

20. Pues yo volví de vacaciones a casa y ya sentía falta de feijoada [versión brasileña del cocido] de la suegra.

21. En el sur de Brasil se toma chimarrão, un tipo de té que se toma en grupo. Me encanta la costumbre de todo el mundo sentarse para tomarlo.

22. Hay pizzas de todos los sabores y colores, incluyendo dulces y de helados. Alguna lleva leche condensada.

23. Es increíble la cantidad de dulce que comen… ¡¡son insaciables!! Comen mucho y luego tienen que hacer mucho deporte para quemarlo.

24. El aceite de oliva picante que a veces usan.

25. Desayunar un salgado [snack salado frito relleno de carne o queso] con ketchup.

 

26. El café es muy bueno, pero la idea de café con leche es muy distinta a la española. Ponen mucha leche y además fría…

27. En los bares y restaurantes, la comanda [el papel donde se anota lo que pides] se queda en la mesa por si quieres seguir pidiendo cosas. Pobre de ti como la pierdas antes de pagar…

Personalidad

28. Se habla mucho del horóscopo. Es prácticamente una forma de romper el hielo en conversaciones coloquiales: “¿Y qué signo eres?”.

29. Cuando vas a una tienda a comprar algo y te responden: “Tenho, mas esta faltando” (Tengo, pero se me ha acabado).

30. Lo que me gustó es el carácter abierto de la gente. Te hablan como si te conocieran de toda la vida y siempre con una sonrisa.

31. Son incapaces de decir no, por ejemplo:

– ¿Quieres un trozo de pastel?

– Tal vez después

– ¿Vendrás a la fiesta?

– Tal vez, seguramente, vamos a ver (y luego no vienen).

32. Dicen “pode ser” en vez de sí o no.

33. Y como no saben decir no, dicen muchas mentiras piadosas. Para ellos, los españoles somos un poco groseros por decir directamente “no”.

34. No les gustan los puntos intermedios o frío o cliente, nunca templado.

35. Su concepto de puntualidad es todavía más raro que el español. Dicen: “To chegando” [Estoy llegando]. Y aún no han salido de casa o no vienen.

36. Cuando llegué al aeropuerto de Porto Alegre llevaba dos maletas grandes y una de mano y pesaban tanto que no era capaz de subirlas al carrito. Cuando me quise dar cuenta había dos personas ayudándome a subirlas… Eso sí que no te lo encuentras en España.

Naturaleza y clima

37. Pensé que iba a poder dormirme una siesta en una red entre dos cocoteros. Nada más lejos de la realidad: los mosquitos te ponen las pilas y no duras ni cinco minutos.

38. Los paisajes tropicales, la gran fauna silvestre y que convivan con esas arañas enormes.

39. Cuando hace frío y está lloviendo y se visten con una chaqueta unos pantalones cortos y unas chanclas. Aún no lo entiendo…

¿Por qué México se escribe con X y no con J?

Si escribes Méjico, con “j”, no sería algo incorrecto, pero tampoco lo recomendado.

A pesar de que el nombre de este país se ha escrito en español con “x” durante cinco siglos, desde que los conquistadores se establecieron en América, muchos hispanohablantes aún lo escriben con “j”.

La propia Real Academia Española (RAE), en su Diccionario Panhispánico de Dudas, dice que aún es válido escribir “Méjico” o “mejicano”.

Pero la recomendación para este nombre propio del lugar (topónimo) es usar la letra “x”.

“En España, las grafías usuales hasta no hace mucho eran Méjico, mejicano, etc. Aunque son también correctas las formas con jse recomiendan las grafías con xpor ser las usadas en el propio país y, mayoritariamente, en el resto de Hispanoamérica”, explica la RAE.

¿Pero por qué México se escribe con equis y no con jota, como resultaría más natural dado el sonido de la palabra?

“Lo que debe saberse es que es un asunto casi de identidad nacional por los orígenes de esto”, señala Juan Nadal, doctor en Filología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Pero principalmente se debe a cómo era el castellano que se hablaba a principios del siglo XVIcuando se dio la conquista de la nación azteca (o mexica, para ser más precisos).

“Méshico”

El topónimo “México” tiene su origen en la lengua náhuatl hablada por los aztecas.

Historiadores apuntan a que la fundación del imperio se dio en marzo de 1325.

El significado de la palabra “México” quiere decir “lugar en el ombligo de la Luna”. El vocablo “metzi” significa “luna”, “xictli” es “ombligo o centro”, y “co” es el sufijo náhuatl para “lugar”. Los aztecas fundaron lo que hoy es México en el lago de Texcoco, llamado “lago de la luna”.

Pronunciado en nuestro español actual sonaría como “Méshico”, es decir, el sonido de la equis sería /sh/, como cuando se dice el anglicismo show.

“En el español antiguo o castellano medieval existía lo que se conoce como el sonido fricativo prepalatal sordo, que es el sonido /sh/”, explica el filólogo Juan Nadal.

El rey Alfonso X de Castilla, llamado “El Sabio”, estableció la Norma Alfonsí de la escritura en el siglo XII que establecía que el sonido /sh/ debía escribirse con equis.

Cuando llegaron los conquistadores españoles, a principios del siglo XVI, trataron de adaptar los sonidos del náhuatl al castellano de esa época y usaron la Norma Alfonsí para “Méshico”, es decir, Mexico (en ese tiempo sin tilde).

¿Cuándo se convierte en “Méjico”?

Ya desde el mismo siglo XVI de la conquista de México (1521), el castellano estaba perdiendo el sonido fricativo prepalatal sordo /sh/ y en el siglo XVII terminó por desaparecer.

Son pocas las palabras de nuestro idioma que aún tienen ese sonido, muchas de las cuales proceden de otras lenguas que sí lo tienen, como el inglés, el portugués o el francés.

“En el siglo XVII ya nadie pronunciaba el /sh/ en español, por eso es que en ese siglo ya todo mundo decía México (con el sonido de la j)”, dice Nadal.

La RAE estableció en 1815 la Ortografía de la Lengua Castellana en la que instruyó que todas las palabras que se escribían con equis y que se pronunciaban con /j/ debían ahora escribirse con jota, y ya no con equis.

Ahí es cuando México se convierte en Méjico para la RAE.

“Cuestión de identidad”

Muchos nombres de lugares de México tienen origen en las lenguas prehispánicas y aquella imposición de la RAE sobre su escritura no fue bien recibida.

En el siglo XIX se fundan las Academias de la Lengua de las naciones de América Latina, las cuales eran las que dictaban la norma dentro de estos países.

“Por supuesto la academia mexicana jamás, jamás, jamás ha admitido que México se escribe con jota”, enfatiza Nadal.

No fue hasta 1992 que la RAE reconoció que podría escribirse con x, pero siempre prefiriendo Méjico con j.

Finalmente, en 2001 fue cuando la institución estableció la recomendación de que se escriba con x: México.

Estados Unidos da la espalda a los idiomas extranjeros.

EL PAIS

Solo el 20% de los alumnos estadounidenses de colegios públicos aprende otra lengua en su etapa escolar, en comparación al 92% de los europeos.

En casi la mitad de los países europeos es obligatorio que las escuelas enseñen un idioma extranjero durante al menos un año. Y donde no es ley, una amplia mayoría de colegios lo hace de todas formas. El 92% de los estudiantes aprende otra lengua, y el inglés domina la oferta y la demanda. Sin embargo, en Estados Unidos el interés por conocer otros idiomas no es correspondido. Solo el 20% de los alumnos recibe clases de un idioma extranjero, que suele ser español. Tiene sentido en un país donde hay 40 millones de hispanohablantes.

Sèbastien Lefort, matemático francés de 37 años, aprendió inglés y un alemán ramplón cuando estudió en un colegio público en Metz. Su hija de seis años ya tiene clases de inglés y a los 12 podrá escoger un segundo idioma para agregar a su currículo. En Francia, al igual que en otros seis países europeos, el 100% de los estudiantes de primaria y secundaria aprenden un segundo idioma, según Eurostat. Lefort aclara que la enseñanza que él recibió no fue de calidad, dando crédito a la fama que tienen sus compatriotas. “En Francia, durante mucho tiempo, a nadie le importaba hablar inglés, por lo que hay muchos profesores de la vieja escuela que simplemente no lo hablan”. Ahora ve que su hija va mejor encaminada porque a pesar de su corta edad ya ha viajado fuera del país y entiende que existe solo una llave para comunicarse globalmente: el inglés.

En Europa, los estudiantes suelen comenzar a estudiar su primera lengua extranjera como asignatura obligatoria entre los 6 y los 9 años. Además, 20 países tienen en sus planes lectivos un segundo idioma extranjero en el instituto, según un informe de Pew Research Center. El 92% de los estudiantes del Viejo Continente aprende una segunda lengua en la escuela —en España un 96%—, que es mayoritariamente inglés, seguido por francés y alemán. Un panorama totalmente distinto al de las aulas de Estados Unidos. En los 50 Estados que integran la primera potencia mundial, solo el 20% de los estudiantes de K-12 (como se denomina a la educación primaria y secundaria) tienen clases de idiomas extranjeros, según el Consejo Americano de Educación de 2017. La académica Aneta Pavlenko explica que esa diferencia radica en la baja motivación. “Cuando viajan, los suecos y los holandeses no esperan alojarse en un sitio donde hablen su propio idioma. Los estadounidenses no tienen ese problema”. La experta considera que la mayor desventaja de que Estados Unidos no hable otro idioma —algo que está cambiando con la fuerte presencia del español— es que no acceden a información y perspectivas distintas de los nacionales. “Los estadounidenses están relegados a recibir noticias de segunda mano sobre el resto del mundo”, concluye.

 

14 palabras “nuevas” que la RAE (sorprendentemente) aprobó

A la Real Academia Española se la acusa de muchas cosas (de rancia, obsoleta, lenta de reflejos), pero no se le puede reprochar que no dé la cara. La RAE es muy activa en redes sociales, sobre todo en Twitter, donde con la etiqueta #RAEConsultas resuelve todo tipo de dudas de hispanohablantes.

También deja espacio para la sorpresa, como cuando aprueba palabras o expresiones que creíamos erróneas, algunas de las cuales ni siquiera figuran en el diccionario. ¿Eso cómo se come? Expertos lingüistas lo aclaran con ejemplos concretos.

Fanes

Resulta que lo que tenían Camilo Sesto, Pecos y Tequila no eran fans, sino fanes.“Lo normal en español es que las palabras terminadas en -n formen el plural con -es. Igual que decimos flanes y no flans, deberíamos decir fanes y no fans. Pasa lo mismo con los terminados en -r. Tendemos a decir córners, másters o pósters,pero lo más adecuado en español es decir córneres, másteres o pósteres. Si no, es como si hubiéramos optado en su momento por revólvers o cráters”, dice Juan Romeu.

Guasapear

Denominar guasapear al uso de WhatsApp nos recuerda a cuando los sevillanos llamaban, con mucha guasa, “Rafael” al portero ruso Dassaev. Con el atenuante de que escribir el nombre de esta aplicación es bastante difícil. Juan Romeu lo explica así: “Antes que un extranjerismo crudo, siempre es preferible emplear una forma propia del español y, si no, una adaptación al español del extranjerismo. Ha habido adaptaciones algo brutas como fútbol (de football) o fuagrás (de foie-gras) y las usamos sin rechistar, además de otros casos en las que sh ha pasado a ch, como en champú (de shampoo) o chut (de shoot). Ante este panorama, es comprensible que la RAE proponga tanto guasap como wasap,pero la gente probablemente preferirá wasap como prefirió wiski, si es que se consigue evitar la forma whatsapp (en el caso de tuit parece que se ha logrado asentar la adaptación)”.

Profe / profa

El acortamiento de profesor o profesora, propio de balbuceos infantiles y padres enrollados, la RAE lo da por válido. “Son correctos. De hecho, hay otros, como cine (de cinematógrafo) o micro (de micrófono), que se aceptan incluso en un registro más formal”, sostiene Juan Romeu. doctor en Filología Hispánica por la Universidad Complutense y el CSIC, colaborador de la RAE y divulgador en la web sinfaltas.com. “Se añadieron muchos acortamientos al diccionario en la edición de 2001 y aún más en la de 2014, como depre (de depresión o depresivo), frigo(de frigorífico) o insti (de instituto). Si a alguien le interesa ver cuáles más hay en el diccionario, puede usar el Diccionario Avanzado de Enclave RAE, la nueva plataforma de la RAE”.

La internet

Sí, la internet suena un poco a como lo diría Omaíta en un scketch de Los Morancos, pero es correcto. “Aunque para hablantes, que usamos internet como masculino, la internet nos suena fatal, en verdad, si lo pensamos, el uso en femenino sería más razonable porque internet es una Red. Pero no hay razones para censurar una u otra opción. Curiosamente, por algún motivo en América suele preponderar el femenino en estos casos y el masculino en España, aunque puede depender. También hay dudas con otros extranjerismos nuevos como story (de redes sociales como Instagram) o con escape room: ¿es la story o el story, el escape room o la escape room? Parece que con táblet (forma menos recomendable que tableta) se prefiere mantener el femenino de tableta y usar la táblet”, aclara Juan Romeu.

Caraanchoa

Pues sí, los académicos de la lengua admiten caraanchoa, o caranchoa. “Aunque no es excesivamente frecuente en español la creación de compuestos formados por dos nombres, es posible”, afirma Romeu. “Y parece estar siendo cada vez más productiva en la actualidad. Tenemos muchos casos con partes del cuerpo: caraculo, pelopincho, pecholobo… Si estos son válidos, ¿por qué no iban a serlo caraanchoa o bocachancla? Y lo mismo se puede decir de batamanta. Es un compuesto formado por dos nombres que indican las partes de las que se compone el objeto al que se refiere: una bata que a su vez es manta. Así, también se pueden considerar válidos otros compuestos, a pesar de que su significado no sea tan transparente a partir de sus componentes: perroflauta, feminazi,follamigo… Nos hallamos sumergidos en un momento de creación de palabras genial que los lingüistas y cualquier aficionado a la lengua no debe desoír.

Arremangar

Contrariamente a lo que cabría pensar, arremangar consta en el diccionario sin ningún tipo de advertencia sobre su posible vulgaridad. Lo equipara al mejor visto remangar. Así lo defiende Ángel López, catedrático de Lingüística de la Universidad de Valencia y divulgador en el blog Lingüística para frikis: “Hoy la idea es que todos los hispanohablantes por el hecho de serlo tienen razón. Si muchos lo dicen, pertenece ya al dominio del español, esta es la sensibilidad actual. La Academia viene después; es decir, la sanción académica es posterior a la creación de los hablantes”.

Lideresa

¿Por qué miembra es incorrecto y, en cambio, lideresa está bien? “Puesto que el sufijo -esa para formar femeninos es válido en español (abadesa, tigresa, condesa, vampiresa), nada impide que se pueda formar, y se considere válido, lideresa”, dice Juan Romeu. “En cambio, no se considera que tengan justificación gramatical casos como miembra o portavoza porque, en principio, aún se conserva la percepción de lo que es un miembro del cuerpo y de qué elementos forman portavoz. Usar estos femeninos sería similar a usar un parto en lugar de una parte para el masculino o el guardameto por el guardameta. Un femenino se puede considerar válido si se asienta en el uso y está justificado gramaticalmente”.

Agendar

De este verbo, #RAEConsultas dice que es un neologismo válido, aunque no está en el diccionario. Tiene explicación. “Es un anglicismo crudo. Los americanos dicen, y no les falta razón, que los españoles somos el 10 % de los hablantes. De ahí que a la Academia no le quede más remedio que aceptarlo cuando los hablantes de América lo usan”, señala el catedrático Ángel López. Como apunta por su parte Juan Romeu, “esta palabra se intentó buscar el mes pasado, por ejemplo, nada menos que 2.945 veces en el diccionario, como se puede comprobar con la herramienta Registro de consultas de Enclave RAE. Además, el verbo está justificado morfológicamente, pues es un derivado bien formado de agenda. Por lo tanto, es normal que se acepte y que se vaya a incluir próximamente en el diccionario”.

Bizarro

El verano pasado algunos lectores nos dieron hasta en el carné de identidad porque en un artículo hablábamos de las fotos más bizarras de los famosos en el sentido de raras; aducían que bizarro en español solo significa valiente. Pues mira, estaba bien y los lectores no tenían razón. “Es normal que la RAE haya levantado la mano en este caso”, dice Romeu. Y explica: “En su origen en italiano bizzarro significaba iracundo, lo que pasó a raro o fantástico en italiano, pero a valiente en español. El significado de raro del italiano llegó al francés y al inglés, y hace no mucho al español, donde los que conocían el uso de bizarro como valiente dieron la voz de alarma. La RAE empezó censurando el uso de bizarrocomo raro, pero parece que la extensión del uso ha hecho que ya pueda admitirlo. Máxime cuando parece que el significado de raro, quizás por el personaje Bizarro de los cómics o por la difusión de este significado en algunos programas de televisión, está más extendido”.

Óscares

No sabemos qué pensará Guillermo del Toro de que llamemos óscares a su colección de estatuillas. “Si óscar se trata como una palabra del español, su plural debería ser óscares. Para el nombre propio de los premios se recomienda emplear el nombre propio inglés (Premios Oscar) y mantenerlo invariable en plural (Premios Oscar), pero para el nombre común referido a la estatuilla, se recomienda usar la adaptación óscar, cuyo plural debe ser óscares. La forma óscars sería un híbrido entre el español y el inglés. Claro que la presión del inglés aquí es alta y estamos hartos de oír oscars. Si se usa esta última forma, debe escribirse en cursiva”, precisa Romeu.

Imprimido

Participio históricamente reprobado en las redacciones de periódicos y revistas (decir impreso y nunca imprimido es lo primero que aprenden los becarios) que, sin embargo, no tiene nada de malo. “Es frecuente pensar que el participio de imprimir es impreso. Por ejemplo: he impreso el documento. Sin embargo, imprimido también es correcto. Como dice la RAE en repetidos tuits, aunque es cierto que impreso se usa desde hace más tiempo en español (siglo XIII), imprimido se usaba ya en el siglo XV y no hay razones para censurarlo, siendo la forma regular”, explica Juan Romeu. “En latín había una serie de verbos con un participio fuerte, y el de imprimere era impressum. Lo etimológico es impreso y lo que le pide el cuerpo al hablante es imprimido. La Academia no lo puede rechazar”, dice Ángel López.

Jose (por José)

Algunos de los que celebran su santo el 19 de marzo atienden por su nombre sin tilde; ¿por qué habría que imponérsela a la hora de escribirlo? Es el argumento de los académicos, que no solo lo aceptan sino que dicen que debe redactarse de ese modo. “En este caso la RAE indica que la forma tradicional y recomendada del nombre es José, pero que no es incorrecto usar Jose como hipocorístico (es decir, como nombre cariñoso) y escribirlo sin tilde”, comenta Juan Romeu.

Iros

Cuando el académico Pérez-Reverte filtró que la RAE iba a aceptar iros (junto a idos) como forma de imperativo de irse, se desató la locura en Twitter. En palabras de Romeu, “costó hacer entender a la gente que el imperativo de irsedebería ser íos, pero que por su escaso cuerpo fónico esta forma se rechazó y se devolvió, para rellenar, la d (de id), pero que no habría pasado nada por haber añadido una r, que es lo que parece que en los últimos tiempos han preferido los hablantes (incluidos hablantes cultos que no añaden r en otros imperativos y, aunque dicen iros, no dicen sentaros, sino sentaos)”.

Hubiera (por habría)

Es una duda muy común, sobre todo porque si elegimos hubiera, en determinadas frases tendríamos que usarla dos veces. Por ejemplo: Hubiera ido a verte si hubiera sabido que estabas aquí. “Aunque es un contexto de indicativo, el uso de la forma hubiera (de subjuntivo) se considera correcto. Se toma como un caso de indicativo encubierto. En verdad es válido”, responde Romeu.